Opiniones
OPINIÓN: Los olvidados adultos mayores

Autor: Soledad Alvear V.
Medio: La Tercera
18 de julio de 2018

El relato de un prestigioso académico denunciando que, por razones de edad, su banco le había negado la renovación de su tarjeta de crédito volvió a colocar sobre la mesa la serie de discriminaciones de la que son objeto las personas mayores en nuestro país.

Trabajando para la Fundación Las Rosas, quiero relevar el tema de la dignidad humana de las personas mayores que, en muchos casos, luego de una vida de trabajo y entrega a los demás, se les considera prescindibles y se les abandona porque ya no serían productivos, ignorando toda la experiencia que pueden aportar y su propia dignidad como seres humanos, olvidando que todos llegaremos a viejos.
Por eso resulta tan importante desarrollar políticas públicas dirigidas al respeto de la dignidad de las personas mayores, evitando que sean objeto de discriminación.

En Chile, además, a partir del año pasado contamos con un marco normativo internacional al que nos hemos adherido y obligado: se trata de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Uno de sus pilares es lo que señala su preámbulo en cuanto a que la persona mayor tiene los mismos derechos humanos y libertades fundamentales que otras personas, y que estos derechos, incluido el de no verse sometido a discriminación fundada en la edad ni a ningún tipo de violencia, dimanan de la dignidad e igualdad que son inherentes a todo ser humano. Es por ello que, como lo señala su artículo 1°, la Convención tiene por objeto promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce y ejercicio en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad.

La Convención contiene un catálogo de derechos, destacando la igualdad y no discriminación por razones de edad, el derecho a la vida y a la dignidad en la vejez, los derechos de la persona mayor a la independencia y autonomía, a la participación e integración comunitaria, a la seguridad, a una vida sin ningún tipo de violencia, a brindar consentimiento libre e informado en el ámbito de la salud y a un sistema integral de cuidados, para luego consagrar el resto de los derechos humanos de los que todos gozamos, desde la perspectiva de una persona mayor. Los estados se obligan a adoptar medidas para la toma de conciencia del respeto de estos derechos en la sociedad. Por último se estructura un sistema de seguimiento de los compromisos contraídos y de protección de los derechos consagrados.
Como una sociedad humanista que aspiramos construir, esperamos crear conciencia de la importancia del respeto de estos derechos, para evitar lo que Joan Manuel Serrat denuncia en una de sus hermosas canciones: “que a los viejos se le aparta después de habernos servido bien”.

(Link al artículo en La Tercera)

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