Opiniones
OPINIÓN: Eduardo Frei Montalva: un líder.

Autora: Soledad Alvear. Medio: La Tercera.

El 22 de enero de 1982, día de la muerte de don Eduardo Frei Montalva nos invadió a todos, además del tremendo dolor, una sensación de enorme orfandad. Frei Montalva era entonces el líder indiscutido de las y los demócratas chilenos que luchábamos contra la dictadura y por restaurar la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho en nuestro país.

Luego de la sentencia de primera instancia del ministro instructor Alejandro Madrid, que calificó los hechos que condujeron a su muerte como homicidio, condenando a seis personas en calidad de autores, cómplices y encubridores, nos provoca estupor comprobar, tal como lo establece la sentencia, que en dictadura se cometió el primer magnicidio en Chile. La lucha incansable encabezada por su hija Carmen Frei Ruiz-Tagle, para que se hiciera verdad y justicia respecto de la muerte de su padre, merece todo nuestro reconocimiento. La familia Frei y Chile entero requieren que se haga verdad y justicia en este caso que estremece al país. Por cierto, existen instancias de apelación y casación pendientes, en que esta sentencia será examinada por los tribunales superiores, en la que los intervinientes en el proceso gozan de todos los derechos procesales que la ley le franquea. Sin embargo, la sentencia de primera instancia nos da la oportunidad de comentar la enorme figura histórica que constituyó para nuestro país el Presidente Eduardo Frei Montalva, a quien tanto temía la dictadura.

Frei Montalva perteneció a la generación de jóvenes chilenos que quisieron volcar su vocación política inspirada en los valores cristianos, tratando de hacer realidad la Doctrina Social de la Iglesia. Su liderazgo siempre fue recto, claro, sincero, con gran cercanía con el pueblo. En un ambiente ya polarizado por la Guerra Fría, Frei Montalva ofrecía la Revolución en Libertad, que conjugaba armoniosamente la democracia y la libertad con los anhelos de justicia social, tan sentidos y necesarios de realizar en esos tiempos, y que se concretó en su gobierno con reformas tan importantes como la educacional, la agraria, la promoción popular, la chilenización del cobre y el decisivo impulso en materia de vivienda y obras públicas, entre muchas otras.

Además, su liderazgo era muy convocante y colectivo. Antes de iniciar su histórico discurso en el Teatro Caupolicán el año 1980, en que llamó a votar “No” en el plebiscito de la Constitución de 1980 dijo: “La esperanza de Chile no tiene el nombre de una persona. La esperanza de Chile es el pueblo de Chile”.
No se pueden resumir en tan pocas líneas el significado político e histórico que tuvo el Presidente Frei Montalva en nuestro país, que es sencillamente monumental. Su testimonio nos inspiró en la lucha por terminar con la dictadura y abrir paso a la restauración democrática en Chile; y debe inspirar hoy a muchos pueblos, como el de Venezuela, para salir de la dictadura y transitar pacíficamente a la democracia.

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