Opiniones
OPINIÓN: El temor de los ancianos.

Autor: Soledad Alvear V. | Medio: La Tercera.

Nadie niega el progreso económico que Chile ha alcanzado en las últimas décadas. Pero las cifras optimistas están rodeadas por algunas sombras preocupantes. Tenemos la tasa de suicidios más alta del continente de personas mayores de 80 años.

Todos nos conmovimos en julio del año pasado cuando conocimos la historia de Jorge Olivares y Elsa Ayala, un matrimonio de ancianos que vivía en Conchalí. Él le disparó a su mujer y luego se suicidó. ¿Qué lleva a una persona a tomar una decisión tan drástica? En principio, la vejez debería ser una época tranquila, donde las personas contemplan su vida con agradecimiento. No fue el caso de Jorge y Elsa. Estaban solos, viejos, cansados, enfermos y no eran capaces de cuidarse mutuamente.

En un estudio notable, Ana Paula Vieira, del Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento de la PUC, nos muestra que el mayor miedo de los adultos mayores no es la proximidad de la muerte (saben que es una circunstancia inevitable); le temen a otras cosas: a perder su identidad, a no ser escuchados, a quedarse solos, sentirse una carga, ser incapaces de valerse por sí mismos y, en definitiva, a entrar a formar parte de lo que Catalina Siles ha llamado “los invisibles” de una sociedad que hoy tiene otras prioridades.

Todo esto debe ser tenido en cuenta cuando en el Congreso se discute la reforma a la Ley de Pensiones. Casos como el de Jorge y Elsa no son excepciones; hay miles como ellos en sectores populares, y no parece que la reforma resuelva su problema. Ella plantea un seguro de $80.000 en el primer año, que llega a $200.000, si le sumamos la Pensión Básica Solidaria. Es un avance respecto de la situación actual, pero no alcanza para enfrentar los cuidados de una persona enferma y postrada.La experiencia de la Fundación Las Rosas es elocuente. La conozco de cerca, porque tengo la fortuna de participar, junto con otras personas, en su directorio. Naturalmente, es una tarea ad honorem, que realizamos con mucho gusto. Nos permite devolver, al menos en parte, todo lo que hemos recibido de las generaciones mayores.

¿Cuál es el costo directo de cuidar a un adulto mayor con dependencia severa? $600.000 mensuales, es decir, $7,8 millones anuales. Ciertamente, no todos los adultos mayores están exactamente en esa situación, pero es necesario tenerlo en cuenta a la hora de legislar sobre la materia.

No es fácil la tarea que tienen por delante el Ejecutivo y los parlamentarios. Exigirá gran responsabilidad. Toda sociedad sana se funda en un pacto implícito entre las generaciones activas, las futuras y aquellas que, por su edad, no están en condiciones de trabajar normalmente. La “sociedad del descarte”, como la llama el Papa Francisco, nos insta a olvidar ese pacto. Hoy tenemos la posibilidad de volver a tenerlo presente; de dar un paso hacia una sociedad más humana.

Ver link La Tercera AQUÍ 

prev
next