Opiniones
OPINIÓN: Nuestro encuentro comunitario tras la crisis de la política, los partidos y los liderazgos. Los datos que nos dan la razón. Documento de análisis CEM N°1.

Por Pilar Peña D´A.

Desde hace bastante tiempo es común escuchar la siguiente frase “no me importa la política y me da lo mismo quien gobierne. Sea quien sea tengo que trabajar y sacar adelante a mi familia”. El desencanto con la política es tan grande que se minimiza el para qué sirve o cuál es su importancia para el bien común. La política son las reglas según las cuales van a vivir las personas y los objetivos que perseguirán colectivamente. Además, el fin de ella es la resolución de conflictos. En ese contexto, nadie debería ser indiferente la política ni a quien nos gobierna. Pero eso al parecer pasa solo en un mundo ideal. En el mundo real, en los tiempos que corren, la política está completamente alejada de los ciudadanos.

La construcción de la vida política a lo largo de la historia ha considerado siempre y a pesar de tener distintos enfoques, las ideas respecto de la moralidad, la ética y la condición humana. En nuestro país, esa discusión se daba, tomando en cuenta la vida política de los chilenos desde la definición como Estado-Nación y las pugnas políticas entre “pelucones y pipiolos” o el sentido nacionalista de la guerra de la independencia y la batalla de Yungay, o la política moderna y masiva ya en la década del 20 y la construcción de la institucionalidad de manera concreta. Chile ha tenido una vida política evolutiva, que a pesar de haber tenido varios golpes de Estado ninguno cayó en una dictadura excepto hasta 1973. El resto de los países de América Latina vivieron permanentes dictaduras e inestabilidad política. Siendo así, podríamos afirmar que nuestro país se ha interesado por la vida política, sus gobernantes y líderes permanentemente. Eso hasta ahora.

La última encuesta CEP[1] arroja datos que son impactantes y que muestran que las personas se han alejado y desinteresado de la política como nunca en los últimos 30 años. Si en 1988 solo un 6% se sentía desinteresado, ya en el primer gobierno de Sebastián Piñera (2010) la tendencia a la no identificación con ningún sector era del 30%. Luego salta al 46% y en el 2013 al 50%. Hoy es de un rotundo 63%. Al 74% no lo representa ningún partido, lo que a su vez se suma a la escandalosa abstención electoral que en las últimas presidenciales superó el 50%. Respecto de la posición política, un 16% se considera de derecha, 14% de izquierda y 8% de centro. El resto… nada.

Sobre los partidos políticos, la DC es el primer perdedor. En 1993 el 41% se identificaba con ella y el resto de los partidos ni siquiera alcanzaban el 10%. En el 2000 ya solo era el 16%, el 2010 el 6,5% y el 2018 un 2,1%… sí, un 2,1%. Pero en realidad, todos los partidos están pésimo. Hoy, el partido político con mayor adhesión ciudadana es RN con un 6%.

Muy sabia es la frase que dice “una imagen vale más que mil palabras” y eso es lo que pasa cuando se mira el gráfico de la caída en la preferencia de los partidos políticos donde el descenso de la DC parece una verdadera montaña rusa a partir de 1996. Luego sube algo en el 2006 para volver a caer abruptamente en el 2010.

Pero no solo los partidos han caído, sino que también los liderazgos. De hecho, la evaluación de los últimos presidentes siempre ha promediado una nota roja.

A principios de los 90, los líderes políticos eran todos democratacristianos. Se les acercaban Ricardo Lagos del PS y Joaquín Lavín de la UDI ya a mitad de la década. En el 2000 la competencia era entre Lagos y Lavín y aparece la primera mujer figura política nacional, Soledad Alvear, quien además está considerada dentro de las líderes mejor evaluadas en la historia de la aplicación de la encuesta CEP (hace 28 años). Posteriormente aparece en el escenario político Michelle Bachelet quien llega a alcanzar el 83% de aprobación, un récord en la historia de la encuesta CEP seguida solo por don Patricio Aylwin con un 80% cuando era presidente de Chile. Pero a su vez, Bachelet alcanza el histórico más bajo de la encuesta con un 28% en su segundo mandato. Hoy ningún líder alcanza el 50% de aprobación. Pueden existir un sinfín de razones que expliquen estos resultados, pero sin duda la principal va de la mano de las malas prácticas en la que han incurrido los políticos que han opacado la actividad política. Hace algunos meses, en un taller que realizó Comunidad en Movimiento, el sacerdote jesuita Tony Mifsuf dijo, a raíz de la crisis de la iglesia y de la política, que “no hay que confundir algunos con todos y algunas situaciones con todas las prácticas”. ¿Será entonces que tenemos en nuestras manos una gran oportunidad para relevar la política y sus líderes? Si nos vamos al origen de todo el pensamiento político clásico llegamos a Platón quien decía que la misión de los gobernantes es hacer que el pueblo tenga una vida buena y que para eso requiere de capacidades intelectuales, éticas y morales. Nosotros no deberíamos pedir menos de aquello.

Dicho todo esto, queremos afirmar que los datos y la realidad objetiva nos da la razón, cuando en el primer semestre  del 2018 un grupo de ciudadanos liderados por Soledad Alvear dejan el partido con el objetivo de formar un nuevo movimiento, referente político del Humanismo Cristiano. Las razones para aquello estaban a la vista y hoy son más evidentes que nunca: se hace evidente la necesidad de contar con un ente político de clara inspiración Humanista Cristiana, ubicada en el centro político, distante de los extremos, con un modo de actuar que logre la  confianza ciudadana, que practique la  fraternidad, con capacidad de propuesta, que promueva  la renovación de liderazgos, y que por sobre todo sea  coherente con los principios y valores humanistas.

El reportaje de La Tercera del día 31 de diciembre[2] dice que Soledad Alvear es dentro de los humanistas cristianos la lideresa mejor evaluada  desde hace ya bastantes años.  Actualmente, Comunidad en Movimiento está representada en la mayoría de las regiones del país, cuenta con declaración de principios, articula una estrategia comunicacional y de actividades de pensamiento crítico, se prepara para conformarse como un Movimiento nacional y recibe diariamente personas que buscan un espacio comunitario para entender y resolver los desafíos que tenemos como sociedad.

 

Comunidad en Movimiento, enero 2019.

 

Nota: Las imágenes 1 y 2 fueron extraídas del reportaje del diario La Tercera disponible en el siguiente link https://www.latercera.com/reportajes/noticia/los-datos-tras-una-politica-vez-mas-lejana/464856/

[1] https://www.cepchile.cl/estudio-nacional-de-opinion-publica-octubre-noviembre-2018/cep/2018-12-07/101838.html

[2] https://www.latercera.com/reportajes/noticia/los-datos-tras-una-politica-vez-mas-lejana/464856/

 

 

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