Opiniones
OPINIÓN: Para quienes cumplen 30

Autor: Soledad Alvear V.
Medio: La Tercera
23 de septiembre de 2018

Se acercan las celebraciones de los 30 años en que, con la razón y el corazón, los chilenos derrotamos a la dictadura de Pinochet. ¡Cómo olvidar esa gesta histórica! Con un lápiz y un papel fuimos capaces de derrotar una dictadura. Es mucho tiempo, y a la vez pareciera que lo vivido entonces fue solamente ayer para muchos que aún tienen en su retina lo experimentado ese día y en los años anteriores.

Son todavía muchos los chilenos que viven los efectos emocionales de las convulsionadas décadas de los sesenta y setenta. Sin embargo, el tiempo pasa inexorablemente. Estamos en el 2018. Es urgente construir memoria y mantenerla viva. Pero al mismo tiempo es importante continuar adelante. La sociedad chilena de hoy no es la de 1988. No puede serlo. Quienes nacieron para el plebiscito cumplen 30 años. Ya son adultos responsables, padres y madres, ciudadanos activos que ni siquiera podrían ser considerados como parte de una juventud del mañana. Los que nacieron en esa época son el Chile de hoy. Debemos vivir y saber compartir nuestra historia con la que están construyendo en el presente.
En ese objetivo no ayudan los nostálgicos de uno u otro extremo. Siempre serán bienvenidos quienes luchan por verdad y justicia, para que de verdad el nunca más sea nunca más. Pero no pueden ser las querellas de entonces las que determinan nuestros desafíos de hoy. Entre ellos, uno solo se mantiene desde entonces y que nos urge a seguir trabajando. La desigualdad y la falta de equidad, que aunque ha mejorado ostensiblemente en las últimas décadas, sigue siendo una deuda pendiente de la democracia con muchos de sus ciudadanos. Es por lo anterior que ese debería ser nuestro mejor homenaje a quienes se levantaron a decirle no al dictador. Hacernos cargo de lo signos de los tiempos y plantear los desafíos que inspiran a los hombres y mujeres de hoy.

Es el mejor homenaje que también podemos hacer a quien lideró el esfuerzo hacia la libertad ese 5 de octubre: Patricio Aylwin. Es, sin duda, el estadista que primero entendió que Chile tendría un nuevo amanecer, y que en el futuro tendríamos que todos sentarnos a la mesa común para volver a soñar, construir y desarrollar. Entendió que la única vía para preservar la república en paz, armonía y futuro era el camino que se tomó y que fue victorioso, porque justamente pensó en un crecimiento con equidad para todos.

Es gracias a gente como el Presidente Aylwin que tenemos una institucionalidad que nos ha permitido fortalecer nuestra democracia y avanzar en programas sociales.

Es lo que podemos enseñar a los que hoy tienen 30: que valoren lo que tienen, porque hubo gente que luchó hasta el último día de su vida para que disfrutemos lo que hoy se puede considerar como insuficiente: la democracia en nuestro amado Chile.

(Link al artículo en La Tercera)

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