Opiniones
OPINIÓN: Ciudadanos de segunda clase y partidos abultados.

Por Felipe Sandoval (Comunidad en Movimiento) y Manuel Inostroza (Progresismo con Progreso).

Tras el proceso de modernización y reforma de los partidos que se realizó en el año 2016, la Ley sobre votaciones populares y escrutinios (Ley 18.700) estableció el refichaje de los militantes de los partidos, con el objeto de sincerar la militancia y actualizar los padrones. Este trabajo culminó en el año 2017 y se generó un nuevo universo de personas que reafirmaron su posición dentro de las filas de un partido, cifra que alcanzó casi 526 mil militantes distribuidos en los 20 partidos políticos existentes[1].

El problema es que quiénes pertenecían a un partido no dejaban de militar en sus filas por el solo hecho de no reficharse, sino que -además- debían renunciar explícitamente ante el Servicio Electoral al partido en el cual se militaba[2].

Por ende, hoy día miles de personas que pertenecían a un partido y no se reficharon tienen solamente su militancia suspendida pero siguen siendo consideradas militantes. Estas personas creen que son independientes, pero no lo son y lo más grave es que la mayoría no lo sabe.  De hecho no pueden postular como candidatos independientes en las próximas elecciones de gobernadores regionales, alcaldes y concejales, que serán en octubre del 2020. Solo podrían hacerlo como candidatos del partido al cual pertenecían aunque  no se hayan refichado. Tampoco pueden votar en una primaria por una alianza distinta a la de su partido. En esta situación de captura partidaria se encuentran 661 mil personas aproximadamente que, en la práctica, están limitadas en un derecho ciudadano.

Cabe señalar que aquellas personas que quieran incribirse como  candidatos independientes, no pueden haber estado afiliados a un partido 9 meses antes del vencimiento del plazo para presentar las declaraciones de candidaturas. Esto es casi un año antes de la elección, lo que en la práctica, indica que para el 25 de octubre de este año los candidatos a las elecciones municipales y de gobernadores regionales deberán haber renunciado explícitamente a sus partidos políticos.

Por otra parte, la cantidad de personas refichadas y/o inscrita en los padrones de los partidos que no se condice con la  participación real en las elecciones internas de los partidos, es otro problema que está  afectando a nuestra democracia. Es una anomalía impropia de un sistema de partidos sanos que los actuales partidos políticos promedien unos 25 mil militantes cada uno[3] y que su participación en elecciones internas oscile entre un 45%(PS) y el 8%(RD). Los partidos más grandes son el Partico Comunista (PC) con unos 50 mil, el Partido Socialista (PS) con 47 mil, la Unión Demócrata Independiente (UDI) con unos 44 mil, Renovación Nacional (RN) con 40 mil. Pero estos números son definitivamente cifras irreales de militancia efectiva.

Para el politólogo italiano Giovanni Sartori la democracia de los antiguos era relativamente simple mientras la democracia de los modernos es mucho más compleja.  Sostiene que la misma historia legitimó a la democracia por sobre otros sistemas de gobierno y es  el principio de la soberanía que da la posibilidad de mantener el poder o revocarlo mediante las elecciones libres y el ejercicio del poder otorgado a los partidos políticos legitimados por un sistema democrático[4]. Por lo tanto, la valoración de los partidos en un contexto abrumador de desafección y desprestigio de la política representa un gran desafío, para impedir el deterioro de la democracia que están viviendo muchas naciones en el mundo,  que solo puede llevarnos a situaciones complejas que nuestro país no quisiera replicar.  Aunque en Chile un 42% de los ciudadanos se encuentra mas bien satisfecho y muy satisfecho con el funcionamiento de la democracia en 2018, lo que supera el 33% que se exhibía en 1995 (Latinobarómetro), los vientos del mundo soplan en sentido contrario.

Por eso proponemos:

  • Frente al problema de las personas que no se reficharon pero siguen siendo militantes con derechos suspendidos, debe legislarse en el sentido de interpretar el no refichaje como renuncia al partido al que se pertenecía. Sería una demostración de prudencia y respeto a un derecho elemental de estas personas, su derecho a ser candidatos independientes y a no seguir capturados por los partidos.
  • Frente al problema que significa para la democracia que la existencia de los partidos esté ligada a una cantidad de militantes como porcentaje de los electores de cada región incentivando a cumplir metas de número de militantes más que de militantes reales, la existencia de los partidos y su continuidad debiera estar ligada a la obtención de un mínimo de votos en las elecciones abiertas, como ocurre en la mayoría de las democracias en el mundo.

[1] Partidos reconocidos por el Servicio Electoral a agosto 2019: 1)Renovación Nacional, 2)Partido Demócrata Cristiano, 3)Unión Demócrata Independiente, 4)Partido por la Democracia, 5)Partido Socialista, 6)Partido Comunista, 7)Partido Radical, 8)Partido Humanista, 9)Evolución Política, 10)Revolución Democrática, 11)Federación Regionalista Verde, 12)Izquierda Anticapitalista de los Trabajadores, 13)País Progresista, 14)Ciudadanos, 15)Partido Regionalista Independiente Demócrata, 16)Partido Ecologista Verde, 17)Poder Ciudadano, 18)Igualdad, 19)Liberal del Norte, 20)Nuevo Tiempo.

[2] https://www.servel.cl/renuncia-a-partido-politico/

[3] Datos de Reportajes diario La Tercera, “Evópoli en Puente Alto, RD la lleva en Las Condes, la DC en Rapanui: La realidad paralela de los partidos según su padrón”, sábado 27 de julio, disponible en https://www.latercera.com/reportajes/noticia/evopoli-puente-alto-rd-la-lleva-las-condes-la-dc-rapanui-la-realidad-paralela-los-partidos-segun-padron/755970/

[4] Sartori, Giovanni, 1999: Elementos de teoría política; Madrid.

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