Adherir carta «Humildad y solidaridad en tiempos de Coronavirus»
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Adherir carta «Humildad y solidaridad en tiempos de Coronavirus»

HUMILDAD Y SOLIDARIDAD EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Humildad viene de la palabra humus, que significa que algo debe descomponerse o morir para que germine la vida. Solidaridad proviene del verbo solidare, que quiere decir dar solidez, soldar. Es tremendamente significativo recordar estos conceptos, más bien valores, cuando enfrentamos la mayor pandemia en más de un siglo y a sus efectos que serán devastadores en todos los ámbitos de nuestro país, especialmente en la vida de toda la ciudadanía. En poco tiempo las medidas que intentan controlar la expansión del virus y proteger la salud y la vida, focalizándolas en los sectores más vulnerables, han debido acelerarse y restringir las libertades individuales de todos, sin distinción alguna.

Frente a este cuadro han surgido diversas voces y liderazgos que cuestionan estas medidas; algunos por sus negativos impactos en la actividad económica, los más por considerarlas insuficientes para aplanar la curva de contagio y prevenir un mayor número de muertes.

Vivimos tiempos duros. La grave crisis sanitaria provocada por el coronavirus, en Chile y en el mundo, nos pone hoy frente a un nuevo desafío moral: lograr unidad frente a un adversario artero que puede llevarse la vida de miles de compatriotas, sin importar sexo, edad ni condición social. Esta emergencia debe ser enfrentada con cohesión nacional, con solidaridad entre las personas, con disciplina social. Con generosa participación constructiva en las políticas sanitarias y medidas implementadas por las instituciones públicas llamadas a conducir la cruzada nacional contra el flagelo que amenaza a todos los chilenos.

Por ello queremos llamarles a una gran gesta de unidad nacional por la vida y bienestar de todas y todos los chilenos. Por dos razones: para enfrentar con éxito esta emergencia requerimos de unidad de mando y control, nuestras autoridades políticas y sanitarias deben estar empoderadas y fortalecidas por el apoyo de todos nosotros; y porque sólo la unidad de criterios en la comunicación e implementación de las medidas para proteger a la población, otorgarán la imprescindible legitimidad y credibilidad para su disciplinado acatamiento.

Por otra parte apoyamos las adecuadas medidas económicas anunciadas por el Gobierno y el Banco Central, entre las cuales hay mayores gastos, inyección de liquidez y postergación de impuestos por unos meses, con el fin de que las empresas hagan su parte por conservar los empleos. Sin embargo, compartimos la precupación señalada por diversos economistas acerca de la incertidumbre sobre la duración y profundidad de la pandemia y su crisis económica e impacto en el mercado financiero global. Dado esto, llamamos también a construir una reserva financiera y fiscal para nuevas acciones en el futuro, en el país, en las regiones y en las comuna. Esperamos que no sean necesarias, pero deben preverse para la continuidad de la atención del sistema de salud y para la reactivación económica inmediata, para enfrentar las consecuencias que dejará la pandemia.

Hacemos un llamado a nuestras autoridades políticas y de salud a cuidar y escuchar de manera activa y comprometida a los organismos de asesoría social y técnica, que se han constituido en estos días en la Mesa de Unidad Covid-19, pues es fundamental coordinarse con los Municipios, con las autoridades académicas y científicas, representantes de los médicos y profesionales de la salud para retroalimentar y mejorar el plan de acción desplegado y dotarlo de fuerte legitimidad, indispensable para su éxito. Por su parte es apremiante acoger las recomendaciones del Comité Asesor, como la disminución del tiempo de diagnóstico de los casos positivos, mejorando su toma de exámenes y el funcionamiento de la red de laboratorios con el fin de su pesquiza oportuna, compartimos la necesidad de hacerlo gratuito para la mayor parte de la población; así como hacer uso de alta tecnología para eliminar el riesgo de casos en que no se cumpla el aislamiento en recintos asistenciales o bajo supervisión sanitaria.

Asimismo, proponemos medidas eficaces en el transporte de las personas que necesariamente deben movilizarse, evitando aglomeraciones que derivan en focos de seguro contagio. Del mismo modo, se debe organizar y asegurar el sistema de transporte de carga aérea, marítima y terrestre, cuidando el suministro de bienes de consumos básicos a la población. En el ámbito de las comunicaciones los medios deben esforzarse por entregar una información adecuada a la reclusión de muchos compatriotas, facilitando el acceso online a la prensa escrita y contribuyendo a crear un clima de esperanza en la batalla que todo Chile emprende contra la pandemia.

Sin duda, se requerirán nuevas y más restrictivas medidas para los próximos días, por ende es el momento de la sensatez y la tranquilidad. Debemos derrotar al pánico aliado del virus, alzar un muro social contra quienes esparcen desmedidas alarmas y presagios basados en falsedades y rumores, lo que no necesitamos son las luchas de egos y protagonismos estériles que solo nos dividen, tal vez es eso lo que debe morir en esta crisis para que desde la humildad de nuestros líderes germine la necesaria unidad y convocatoria a producir otro momento de solidaridad y concordia, a aprovechar con optimismo la enorme fuerza de los acuerdos democráticos, en esta ocasión para vencer en la noble misión de proteger la vida de todas y todos los chilenos.

 

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