Opiniones
OPINÓN: Chile en la OEA

Autor: Soledad Alvear V.; Nicolás Anglas G.; Bernardita Soto S.
Medio: El Mercurio
16 de junio de 2018

Señor Director:

El ministro Roberto Ampuero recientemente asistió a las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y de la Cámara para informar a los parlamentarios, respecto del rol asumido en la Asamblea General de la OEA en relación con las crisis que hoy tienen lugar en Venezuela y Nicaragua. En estas materias, el canciller ha dado muestra notable de liderazgo.

Nuestro país posee una política exterior sólida, con perspectiva de Estado, que respalda los principios elementales de respeto al Derecho Internacional y los tratados, promoción de la paz, la democracia y los derechos humanos. Estos son necesarios para enfrentar los complejos problemas de nuestro tiempo.

Tanto el ex canciller Heraldo Muñoz como el ex subsecretario Edgardo Riveros marcaron un camino en esta línea.

Ahora, el canciller Roberto Ampuero, en su particular estilo, con una historia que lo respalda, expone con claridad la posición de Chile. Nuestro país, participante del Grupo de Lima, no reconoce el ejercicio electoral realizado en Venezuela, insta a recomponer la institucionalidad democrática, el Estado de Derecho y el respeto a los derechos humanos.

El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, además de descalificar a la propia OEA, a su secretario general y a los países que muestran su preocupación, señaló que «Chile no es ejemplo de democracia», aludiendo a nuestra carta constitucional y a las movilizaciones que se dan en nuestro país. Ante ello, Ampuero solicitó réplica y puso en su lugar al canciller bolivariano, señalando la prepotencia del régimen dictatorial y personificando en Arreaza la prueba viviente de lo que sufren los venezolanos. Esto despertó entusiastas aplausos en los presentes y en la comunidad internacional, que espera prontas soluciones para la crisis política y humanitaria de Venezuela.

Hoy más que nunca Chile debe alzar la voz en favor de la libertad y de la justicia, en una región donde existen graves retrocesos democráticos en países como Venezuela y Nicaragua, donde sus regímenes se vuelven dictatoriales y autoritarios. Nuestra vocación de paz y nuestra historia democrática reciente, es y será un aporte para la democracia en nuestra región, y nuestra Cancillería debe actuar en dicho sentido.

(Link al artículo en El Mercurio)

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